martes, 20 de junio de 2023

El pueblo despidió a Néstor Beltramone

 

Néstor Beltramone, cuando asumió como Delegado Municipal

El domingo 18 una noticia dejó “helados” a todos más allá de la baja temperatura reinante: el repentino fallecimiento de Néstor Elisel Beltramone, mientras se encontraba disfrutando de unos días de paseo en San Rafael (Mendoza).
Beltramone tuvo una activa participación comunitaria, integrando distintas comisiones de instituciones locales, siendo durante más de una década tesorero de la Cooperativa de Electricidad, Obras y Servicios Públicos. En diciembre de 2017, el intendente Eduardo Campana lo designó Delegado Municipal, en reemplazo de Liliana Lovagnini y hasta que su estado de salud se lo permitió, sirvió con diligencia a los vecinos.
Como consecuencia de los trámites correspondientes y traslado, los restos de Néstor llegaron a Bunge recién después del mediodía de este lunes. Mucha gente estuvo allí a darle su último adiós: junto a Graciela su esposa y su hija Mariángeles, estaban también otros familiares, compañeros de escuela, pares de los consejos de administración que integró y también representantes de cooperativas vecinas; el personal de la delegación municipal cuyo aprecio supo ganarse en su breve paso por esa función, los muchachos de la peña de los jueves de la que Néstor era integrante …
El querido “Pichi” como sus amigos le llamaban, más allá de su jovialidad, encerraba “del corazón para adentro” dolores fuertes que siempre lo acompañaron, como la pronta muerte de su padre y de dos hijos a poco de nacer.
Como siempre se dice, la muerte deja cosas inconclusas. Así le sucedió seguramente a Néstor en el plano personal pero también a nivel comunitario, cuando tuvo que partir con sueños sin alcanzar. Justamente a él le tocó suscribir en representación de la Cooperativa en julio de 2013 junto al entonces intendente Gilberto Alegre, el contrato de obras de la red cloacal para Bunge que, a casi diez años, sigue sin concretarse.
Su corazón hacía rato que le venía dando avisos y tal vez por demasiadas lágrimas lloradas, Néstor optó por no renunciar a la reunión y la buena mesa con la familia o los amigos. El pasado domingo “el de la zurda” le dijo: “hasta aquí llegamos” y partió al reencuentro de sus padres, la modista Ester Prola también tan querida en el pueblo, Elisel su “viejo”, sus pequeños Agustín y Virginia.
Se fue un pedacito del pueblo al que amó y sirvió. ¡Se va con él nuestra gratitud!

                                     Junto a Liliana Lovagnini en su primer acto como
                                     Delegado Municipal







                                 Cooperativista. Néstor(3° de la izq.) en los 50 años de la Co
                                 perativa, inaugurando el Centro de Telecomunicaciones




sábado, 17 de junio de 2023

Sentido adiós a la “Señora Susana”

 

    En su Bunge amado. Marcelo Pozzi, Susana Romano de Pozzi y Susana Pozzi en 
los 50 años del Jardín de Infantes "Rosario Vera Peñaloza" (Mayo de 2016) 



Nos hemos enterado que ha fallecido por tierras santafesinas, Susana Romano de Pozzi, la recordada y querida esposa del médico que sirvió den Bunge por casi 40 años. Andaba por los 87 años y, según me contó su hijo Marcelo (“Cepillo” para los bungenses”) le puso “garra” y sentido del humor hasta sus últimos días.
Susana llegó a Bunge el 9 de noviembre de 1962, siguiendo los pasos de su novio Ercilio por entonces, quien un mes antes había llegado al pueblo por un reemplazo solo por tres meses. El destino les tendría preparada otra cosa: ¡vivir en Bunge 39 años! Un año después se casaron y aquí también nacieron sus hijos.
Blanca “Totita” Salvador, enfermera de la clínica que levantó Pozzi con la ayuda de todo el pueblo, la recordó a su Susana como “la instrumentista del quirófano”. Es que hace cincuenta años atrás, Pozzi con el anestesista Centeno, realizaban entre 6 y 7 operaciones en un fin de semana del mes. “Totita” la recordó a Susana como muy compañera y amiga de hacer bromas también, como aquella vez que le metió un sapo en el monedero a Blanca Torres que trabajaba en el escritorio de Leporati y todos los días iba a la clínica a tomar mate.
Compromiso comunitario
Susana se tomó muy en serio la propuesta del padre Mancuso de que se abriera un Jardín de Infantes en Bunge. Junto a otras personas se dieron a la tarea a movilizar el pueblo. Recordó esos comienzos cuando nos visitó en ocasión de las “Bodas de Oro” del Jardín en mayo de 2016. Decía en esa oportunidad: “De los comienzos del Jardín me acuerdo que fuimos a ver a “las nenas” Bunge, porque así le decían. Nos atendió Catalina y nos cedió la casa donde empezamos. Hubo que arreglar las paredes, el techo que se llovía por todas partes, pero cooperó muchísima gente”.
Los Pozzi-Romano se fueron del pueblo rumbo a Rosario en el año 2000 con tristeza en el corazón por las raíces echadas aquí. Ni Ercilio, ni su esposa ni sus hijos han olvidado jamás este pago. “Cuando nos reunimos en casa, siempre sale algo de lo que vivimos acá” contó Susana.
Como bien escribió en su cuenta de Facebook su compadre “Carlitos” (Carlos Jorge) González, Susana ha sido “esposa y madre ejemplar, solidaria, humilde y muchas cosas lindas más”. Esa “lindura” del alma hermoseó nuestra vida pueblerina y eso se agradece.
¡Hasta más vernos “Señora Susana”, saludos al “Doc”, ¡y Gracias por todo”!

Cumpleaños de su hijo Marcelo en el primer edificio  del Jardín de Infantes. Susana (arriba, la 1ra. de la izquierda) junto a las docentes Cristina Blasquez, Elena Clara Gutiérrez, "Marieta" Manassero y su mamá.Entre los niños sus hijos Marcelo y "Susanita". 

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lunes, 12 de junio de 2023

El valor de decir “NO”

 El basquetbolista Juan Antonio Abdala estuvo en Bunge y brindó el testimonio de su caída en las drogas y la lucha para escapar de sus garras



Numerosos vecinos, desafiando el intenso frío, se hicieron presentes el pasado viernes 9 en el SUM de la Cooperativa Eléctrica local. Con la organización de la citada entidad, poco después de las ocho de la noche, Juan Antonio Abdala, compartió e interactuó con los asistentes sobre la problemática de las adicciones. No es errático suponer que la importante convocatoria estuvo motivada por el recrudecimiento del consumo de sustancias prohibidas en el pueblo y la facilidad con que se consigue.
El deportista juninense, quien estuvo acompañado de su señora madre, hizo una descripción descarnada de su ingreso, casi distraídamente, al consumo de marihuana primero y de cocaína asociada al alcohol después, que lo llevaron a una situación límite.Abdala, como “disparador” de la reunión, preguntó a los presentes si conocían el significado de la palabra “adicto”. La profesora Fernanda Fogliatto se encargó de responder, señalando que ese término se traduce como lo “no dicho”. A partir de allí, más allá de la amarga experiencia de vida, el ex jugador de Argentino de Junín y otros clubes del básquet profesional, plantó algunos mensajes valiosos para que fueran recogidos por el auditorio.
La basura debajo de la alfombra
Abdala compartió que a los 19 años su madre lo sorprendió mostrándole el hallazgo de marihuana en su casa. Como él mismo lo señala en su libro “Crónicas de lo no-dicho”, “la desinformación que había sobre el tema por entonces (principios de los años “noventa”) era parte de una cultura que mandaba a parar todo debajo de la alfombra”. “Por favor Juan que no se en enteren en la familia, los tíos en el club, tu padre… ¡se pueden morir!” Esa negación de la realidad, lejos de erradicarla, le dio “alas” para que su problemática se profundizara.
De allí que el primer mensaje que Abdala bajó al público fue el de la imperiosa necesidad de comunicación en la familia, de enfrentar mediante el diálogo, situaciones que se puedan estar generando en algunos de sus miembros. Puso de relieve también, la importancia de poner el foco sobre la demanda de sustancias prohibidas a fin de “trabajar para que el ser humano no las elija”.
La fuerza del cariño
El visitante aludió al rol decisivo en su recuperación que tuvo su pareja por entonces, quien dio cuenta a su familia de la situación de droga dependencia en que se encontraba. En el libro ya citado se puede leer también una expresión de su madre, brotada desde su dolor y también como sacudón para la toma de conciencia: “¡Juan, yo traje un hijo para la vida, no para la muerte!” Fue entonces que, en común acuerdo con el entorno familiar se internó en un centro de rehabilitación del Gran Buenos Aires para emprender el que se conoce como “viaje de vuelta”.
Espacios de escucha
Hubo varias intervenciones de los presentes y se mencionó entre otras expresiones, la cobarde aceptación social de la droga que se percibe en Bunge y la necesidad imperiosa de que haya espacios de escucha confiables para quienes necesiten compartir los dramas que pueden estar agobiándolos, no solo para los jóvenes sino también para los padres.
Ante la consulta sobre posibles estrategias para que las instituciones locales puedan dar una respuesta, Abdala no aportó esquemas de abordaje, pero sí resaltó la necesidad de que exista una red de contención.
Destapar la olla
Fueron puestos en manos de Daniel Sofía, presidente de la cooperativa, varios ejemplares de “Crónicas de lo No –dicho” que fueron repartidos entre representantes de instituciones presentes en el encuentro.
Precisamente, casi al final del libro, se puede leer una especie de “hoja de ruta” para intentar comenzar a ponerle palabras a una situación que, ante la indiferencia de muchos y la complicidad incluso de quienes deberían tomar medidas, sigue pudriendo el tejido social.

“La comunicación es la responsabilidad indispensable para paliar un problema que, lejos de acercarnos una luz de esperanza, nos va metiendo cada vez más, la cabeza en el barro”
“¿Cuántas cosas hemos callado?; ¿Cuánto daño nos hemos hecho?”, se pregunta y nos pregunta Juan Antonio y señala la urgencia de “destapar la olla de una vez por todas. Hablar con nuestros hijos, logrando esa confianza tal que nos permita construir un presente más seguro”.
El desafío fue lanzado, lo que hay que ver ahora es si la comunidad se pone a jugar con espíritu de equipo, un nuevo partido decisivo a las drogas o se irá “una vez más a los vestuarios” a refugiarse en sus miedos para que los mercaderes de la muerte sigan haciendo su negocio a costa de la vida, especialmente de nuestros jóvenes.